PREHABILITACIÓN MEDIANTE EJERCICIO CORRECTIVO: UNA GUÍA PARA CAPACITADORES

AUTOR: ANDREW MILLS.


Los Especialistas en Ejercicio Correctivo de (NASM-CES) pueden brindar ayuda específica para mejorar la salud física inicial de sus clientes antes de una intervención quirúrgica. El propósito de una prehabilitación es colocar al cliente en la mejor posición posible para la recuperación posterior al procedimiento.

Profundicemos en los detalles de cómo la prehabilitación puede preparar de manera segura y eficaz a sus clientes para la cirugía.


¿QUÉ ES LA PREHABILITACIÓN?

Prehabilitación, o “prehab”, se refiere a la programación de ejercicios correctivos destinados a reducir el riesgo de lesiones musculoesqueléticas o por sobreuso de contacto no indirecto. Esto a menudo se emplea como un enfoque proactivo de la fuerza, la estabilidad, el equilibrio y la movilidad en preparación para una cirugía u otra intervención médica. Este artículo se centrará en la prehabilitación prequirúrgica.

La idea general detrás de la prehabilitación es “mejor adentro, mejor afuera”, tomando en cuenta que mientras el cliente ingrese en las mejores condiciones a la cirugía, mejor estará después de la cirugía.

Durrand y Col, (2019) sugirió que el programa de prehabilitación ideal sería integral, a la vez que integra intervenciones basadas en las necesidades del paciente, que pueden incluir orientación nutricional de un dietista registrado, terapia conductual de un proveedor de salud mental con licencia y programación de ejercicios de un fisioterapeuta o especialista en ejercicios correctivos.

Procedimientos de prehabilitación comunes para los clientes

La prehabilitación es apropiada en circunstancias que pueden requerir preparación para procedimientos quirúrgicos y otros tratamientos médicos exigentes.

Algunos de los procedimientos más comunes incluyen:

  • Cirugías cardíacas.

  • Tratamientos contra el cáncer.

  • Cirugías ortopédicas, como reparación de LCA y reemplazo total de articulaciones.

* Nota sobre procedimientos de cáncer

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los Estados Unidos promedian 1.8 millones de diagnósticos de cáncer por año, muchos de los cuales requieren un tratamiento extenso, a menudo quirúrgico.

La prehabilitación del cáncer se define como intervenciones que ocurren después del diagnóstico, pero antes de la atención aguda (Meneses-Echavez et al., 2020).

El objetivo de la prehabilitación

El objetivo de la prehabilitación sigue siendo prácticamente el mismo para todas las intervenciones médicas, aunque el objetivo exacto variará según el cliente. Mina y col. (2015) sugirieron que, con la intención de facilitar la recuperación postoperatoria, la prehabilitación tendría efectos positivos significativos tanto para el cliente como para los costos de atención médica asociados con un proceso de recuperación que de otra manera sería largo e intensivo.

Además, se ha demostrado que los programas de prehabilitación mejoran la calidad de vida postoperatoria de quienes se someten a tratamientos contra el cáncer (Chou et al., 2018).

CIRUGÍA DE REEMPLAZO DE ARTICULACIONES

Para los especialistas en ejercicios correctivos de NASM, una de las interacciones más comunes es con los clientes que necesitan un programa de prehabilitación para la cirugía de reemplazo de articulaciones. Según Foran (2020), la cirugía de reemplazo total de articulaciones más común que se realiza es la artroscopia total de rodilla (ATR), con casi 800.000 cirugías realizadas cada año en los Estados Unidos. Estas cirugías suelen ser el resultado de la enfermedad articular más común en el mundo, la osteoartritis.

Un estudio de Jahic et al. (2018), sugirieron que un programa específico de prehabilitación física que duraba seis semanas antes de la cirugía mostró beneficios postoperatorios de hasta seis meses. Los programas de prehabilitación han demostrado mejorar el rango de movimiento articular postoperatorio y la recuperación de la fuerza (Calatayud et al., 2017).

Dependiendo de las necesidades del paciente, el médico orientador puede recomendar un plan de prehabilitación específico y derivarlo a un especialista. Si la necesidad es general y los factores de riesgo relativamente bajos, el médico puede dejar que el paciente encuentre un CES que lo ayude con sus necesidades de prehabilitación.

Punto importante: Si una persona lo busca para sus necesidades de prehabilitación, es crucial que tenga la autorización para la actividad física de su médico o cirujano y estar al tanto de las contraindicaciones específicas que pueden derivarse de la act